miércoles, 31 de diciembre de 2025

Ratificando nuestro Pacto

 



​"Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas". Éxodo 24:4-8:

​Éxodo 24 narra la ceremonia de ratificación del pacto entre Dios e Israel. Con solemnidad, el pueblo se compromete en el monte Sinaí a ser el pueblo de Dios y a vivir bajo sus mandamientos.

​Todo comienza con un llamado de Dios a Moisés, Aarón, sus hijos Nadab y Abiú, y a setenta de los ancianos de Israel para que se acerquen a Él. Pero había una condición: todos se postrarían a la distancia y solo Moisés podía llegar a la cumbre del monte.

​Moisés subió y regresó con la instrucción de Jehová de recitar nuevamente todas las leyes u ordenanzas que Dios le había dado a Su pueblo. Al concluir Moisés sus palabras, el pueblo respondió a una sola voz: “Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho”. Después de escribir los mandatos del Señor, Moisés construyó un altar y levantó doce columnas, una por cada tribu de Israel.

​A continuación, el capítulo 24 nos presenta el sacrificio ceremonial, una parte esencial y necesaria en cada pacto de la antigüedad. Esta tarea fue asignada a un grupo de jóvenes del pueblo. Una vez realizado el sacrificio, Moisés dividió la sangre en dos partes: una la colocó en vasijas y la otra la roció sobre el altar.

​Para completar el pacto, Moisés leyó al pueblo las ordenanzas divinas y, repitiendo lo dicho en el verso tres, los israelitas declararon: “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho y obedeceremos”. El pacto fue sellado al esparcir la sangre sobre el pueblo, simbolizando así su inclusión en el compromiso.

​Una oportunidad para el nuevo año

​Hoy, en el ocaso del 2025, tenemos la gran oportunidad de ratificar nuestro compromiso con nuestra congregación y con nuestro Salvador. Sería provechoso reafirmar el pacto y decirle a Dios: “Haremos todas las cosas que has dicho y obedeceremos”.

​Si por alguna razón tu relación con el Señor se ha vuelto superficial o la has tomado con poca importancia, es un buen momento para comenzar el próximo año respondiendo al llamado de subir a la cumbre para un encuentro con Dios. Si hasta hoy tu compromiso ha sido tibio, si has seguido a Dios solo por los beneficios que te concede o si continuamente oyes Su Palabra sin ponerla en práctica, eso puede cambiar hoy. Solo es cuestión de tomar la decisión acertada.

​Respecto a nuestra congregación, esta espera que nos comprometamos para que el propósito divino se cumpla en la comunidad donde ministra. Es necesario asistir regularmente a las actividades programadas. Las iglesias poseen un dinamismo distinto al de otras organizaciones: se mueven por el trabajo individual y colectivo de cada miembro. Cuando empleamos nuestros dones, servimos con efectividad al prójimo, demostrando así un amor genuino.

​Asimismo, cada congregación se sostiene con los aportes voluntarios y generosos de sus integrantes, quienes asumen la responsabilidad de atender las necesidades del templo. Una iglesia sólida está formada por individuos leales a los demás feligreses, al pastor, a su directiva, a la organización y a las doctrinas establecidas.

​Una de las mejores formas de permanecer comprometidos con la iglesia es guiando a otros a conocer a Jesús. Participar en programas evangelísticos, predicar en grupos en los hogares y colaborar con la fundación de nuevas congregaciones son pruebas irrefutables de compromiso.

​En nuestra relación con Dios, nunca está de más declararle nuestro deseo de crecer espiritualmente a través de la oración persistente, el estudio de la Biblia, la adoración y la asistencia activa a la iglesia. Igualmente, podemos manifestarle nuestra determinación de mantenernos firmes en la fe, a pesar de las circunstancias; que perseveraremos en el evangelio de la gracia hasta el rapto y que seremos fieles, aunque nadie más camine a nuestro lado.

​Demostrar fidelidad a las enseñanzas bíblicas y defenderlas en cualquier lugar dará a entender que estamos verdaderamente involucrados con el Señor. Esa fidelidad está vinculada a realizar siempre la voluntad de Dios, dejando a un lado nuestros propios argumentos. Al actuar así, el ego disminuye y la humildad resalta, evidenciando que nuestra prioridad es dar la gloria a Dios en todo.

​Un contrato o convenio se revalida con facilidad cuando se obtienen los beneficios planteados. ¿Cómo no hacerlo con Aquel que pagó el rescate de nuestra salvación con la sangre preciosa de Cristo?

​Que en este 2026 podamos reproducir mes a mes, semana a semana y día a día, el juramento de Josué: “... pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.

​Dios te bendiga y que tengas un excelente cierre de año.

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